martes, 28 de septiembre de 2010

La Guerra de Arauco

La guerra ofensiva
La guerra de Arauco es uno de los hechos de más larga duración dentro de la historia nacional, trescientos años, que marcan profundamente el carácter de Chile y los chilenos. Se inicia el 22 de febrero de 1550 cuando guerreros mapuches atacan a las huestes castellanas; mandadas por don Pedro de Valdivia, en las orillas del río Andalién. Esta larga lucha de los araucanos por resistir a la ocupación de sus tierras, primero frente a los españoles y luego ante soldados de la República, sólo termina en la década de 1880.
En esta guerra encontró muerte don Pedro de Valdivia en Tucapel, y el gobernador de fines del siglo XVI Martín García Oñez de Loyola en un sitio llamado Curalava, donde fue atacado por las fuerzas del toqui Pelantaru.
A la muerte de Oñez de Loyola siguió un levantamiento en toda la Araucanía. Todas las ciudades del sur se perdieron: Santa Cruz para siempre, Chillán fue incendiado, La Imperial y Angol fueron abandonados, Osorno resistió, y los habitantes de Valdivia fueron masacrados por los hombres de Pelantaru.
A raíz del Desastre de Curalava, el gobierno español encargó la gobernación de Chile a don Alonsó de Ribera, militar de reconocida experiencia para que terminara definitivamente con el problema mapuche.
La Corona española quiso terminar definitivamente con el problema y para lo cual decretó una Real Cédula en el año 1608 la que declaraba esclavos a todos los indios mayores de diez años y medio y a las mujeres mayores de nueve años y medio. La medida tuvo un efecto contrario: la guerra alcanzó grados de crueldad increíbles por ambos bandos.

El padre Valdivia y la guerra defensiva
El año 1605 llegó a Chile el jesuita Luís de Valdivia quien horrorizado por las alternativas que tomaba la guerra se opuso a la esclavitud de los mapuches señalando que la causa de su sublevación era el trato que recibían de los españoles, ya que los hacían trabajar duramente, los mutilaban y los marcaban con hierros al rojo. Creía que era ilícito hacer la guerra a los mapuches, ya que ellos eran dueños de la tierra donde vivían y eran libres.
Sólo justificaba una guerra defensiva para proteger la región que ya ocupaban los europeos y para asegurar el tránsito de los misioneros hacia la Araucanía. Convencido de sus ideas, visitó al virrey en Lima y al rey en España.
Finalmente en 1612 obtuvo el triunfo. Logró nuevamente se nombrase gobernador a Alonso de Ribera y él mismo fue nombrado visitador general de las provincias de Chile.
  • La guerra defensiva contempló los siguientes aspectos:
  • Se mantuvo la línea defensiva en el Biobío.
  • Se mantuvo el ejército permanente.
  • Se mantuvo el Real Situado.
  • Se estudió un sistema de tributos para los araucanos que reemplazaría el trabajo en encomiendas.
  • Se suspendió la Real Cédula que declaraba esclavos a los indios.
  • Se perdonó en nombre del rey a todos los rebeldes.
  • Se prohibió a los militares pasar al sur del Biobío.
El padre Valdivia debía órganizar la predicación entre los araucanos.



El sistema de parlamentos
Más tarde el gobernador, Francisco López de Zúñiga, marqués de Baides, era partidario de buscar un entendimiento con los araucanos; para lo cual contó con la ayuda de los jesuitas. Lmpulsado por la idea, celebró en el año 1640 una gran reunión o parlamento con los principales jefes mapuches, a orillas del río Quillín. Hubo grandes banquetes, discursos, regalos y promesas de paz y amistad por ambos bandos. Los españoles reconocieron la libertad de los araucanos en sus territorios y éstos permitieron el ingreso a la Araucanía de sacerdotes misioneros.
Nuevos parlamentos se llevaron a cabo durante el siglo XVII y XVIII, pero la belicosidad de los araucanos y los intereses de los españoles no permitieron la paz. Se siguieron repitiendo los levantamientos generales que invariablemente terminaban en reuniones donde se prometía la paz. Los parlamentos más importantes realizados en el siglo XVIII fueron los de Negrete y Lonquilmo en la época colonial y varios realizados durante el período republicano.



Las misiones
Junto a la política oficial frente a la guerra de Arauco, existió un trabajo muy importante de la Iglesia, cuyo objetivo era convertir a los araucanos a la fe cristiana. Durante el siglo XVI la 'penetración de misioneros a la Araucanía fue lenta; los esfuerzos misionales se concentraron en convertir a los indios que habitaban el norte del Biobio y en Chiloé; cosa distinta fue con los mapuches. Para convertirlos se hizo toda clase de esfuerzos como escribir gramática y textos en lengua mapuche, grandes recorridos y viajes para evangelizarlos.
Los misioneros vivían entre los indios en lugares apartados, algunos murieron ahogados, otros en manos de aquéllos que querían convertir. Se fundaban misiones donde enseñar a leer y escribir a niños mapuches.
Finalmente y luego de grandes sacrificios lograron hacer progresos. En esta tarea evangelizadora destacaron los franciscanos, los jesuitas, los mercedarios y los capuchinos.


La guerra de Arauco y los chilenos
La guerra de Arauco, de trescientos años de duración, influyó notablemente en la vida del país. Hoy día los chilenos descendemos de dos pueblos guerreros: araucanos y españoles. El araucano, amante de su libertad para regirse por sus propias costumbres y practicar la religión de sus antepasados, no acepta la esclavitud. El español, por su parte, se inspira enel sentido medieval de guerrero y soldado de Cristo, así como en sus intereses económicos para obtener mano de obra.
El misionero es un hombre de fe que cruza ríos y montañas para llevar el mensaje de Cristo.
Los españoles que llegan a Chile son especiales; ya el largo viaje requería una gran afición a la aventura. Era un país aislado en que se necesitaba tener un espíritu de sacrificio, disciplina y voluntad para arraigarse en un territorio de difícil geografía, de variados y rigurosos climas, de aborígenes hostiles y levantiscos que obligaban a estar con un arcabuz al brazo, mientras con el otro se empuñaba el arado.

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